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Evangelio del día
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Evangelio según San Mateo, capítulo 24, versículos del 42 al 51
28 de Agosto de 2008

Semana XXI del Tiempo Ordinario
¡VELAD!

42. "Velad, pues, porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor.
43. Comprended bien esto, porque si supiera el amo de casa a qué hora de la noche el ladrón había de venir, velaría ciertamente y no dejaría horadar su casa.
44. Por eso, también vosotros estad prontos, porque a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del Hombre.
45. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien puso el Señor sobre su servidumbre para darles el alimento a su tiempo?
46. ¡Feliz el servidor aquel, a quien su señor al venir hallare obrando así!
47. En verdad, os digo, lo pondrá sobre toda su hacienda.
48. Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: "Se me retrasa el señor",
49. y se pone a golpear a sus consiervos y a comer y a beber con los borrachos;
50. volverá el señor de aquel siervo en día que no espera, y en hora que no sabe,
51. y lo separará y le asignará su suerte con los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes".

COMENTARIO

42. Es indispensable velar para poder "estar en pie ante el Hijo del Hombre" (Luc. 21, 34 - 36); hay que luchar constantemente por la fidelidad a la gracia contra las malas inclinaciones y pasiones, especialmente contra la tibieza y somnolencia espiritual (Apoc. 3, 15 s.). Tenga cuidado de no caer el que se cree firme (I Cor. 10, 12). "Marcháis cargados de oro, guardaos del ladrón" (S. Jerónimo). Cf. 25, 1 ss. y nota.

44. A la hora que no pensáis, etc.: Es, pues, falso decir: Cristo no puede venir en nuestros días. La venida de Cristo no es un problema matemático, sino un misterio, y sólo Dios sabe cómo se han de realizar las señales anunciadas. En muchos otros pasajes se dice que Cristo vendrá como un ladrón, lo cual no se refiere a la muerte de cada uno, sino a Su Parusía (I Tes. 5, 2 s.; II Pedro 3, 10; Apoc. 3, 3; 16, 15).

45. Jesús pone esta pregunta no porque no conociera al siervo fiel y prudente, sino para mostrar cuán pocas veces se hallan estas cualidades (S. Crisóstomo). El sentido de este pasaje se ve más claro en Luc. 12, 41.

47. Véase Luc. 12, 37. Toda su hacienda: En sentido espiritual; las almas (Juan 10, 29 y nota). Es una promesa análoga a la de 16, 19; Luc. 19, 17; 22, 30.

49. Cf. Luc. 12, 45 ss.; I Pedr. 5, 1 ss.
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