Jueves 4ª semana de Pascua
7 de Mayo de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 4ta. Semana del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 13,13-25
"Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús"
En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en
Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a
Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado
entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley
y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
"Hermanos, si queréis exhortar al pueblo, hablad."
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
"Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo,
Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían
como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos
cuarenta años los alimentó en el desierto, aniquiló siete naciones en
el país de Canaán y les dio en posesión su territorio, unos
cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta
Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la
tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró rey a
David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé,
hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según
lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel:
Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de
conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy
quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las
sandalias.""
- Salmo Responsorial: 88
"Cantaré eternamente tus misericordias, Señor."
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu
fidelidad por todas las edades. Porque dije: "Tu misericordia es un
edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.
Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso.
R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre
crecerá su poder. Él me invocará: "Tú eres mi padre, / mi Dios, mi
Roca salvadora." R.
- Evangelio: Juan 13,16-20
"El que recibe a mi enviado me recibe a mí"
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Os
aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el
que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en
práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he
elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi
pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que
cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi
enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha
enviado."
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