V semana del tiempo ordinario
6 de Febrero de 2007
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Santoral


Lecturas de la liturgia
  • Primera Lectura: Génesis 1,20_2,4a
    "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"

    Y dijo Dios:
    - Pululen las aguas un pulular de vivientes,
    y pájaros vuelen sobre la tierra
    frente a la bóveda del cielo.
    Y creó Dios los cetáceos
    y los vivientes que se deslizan
    y que el agua hace pulular según sus especies,
    y las aves aladas según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y Dios los bendijo diciendo:
    Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar;
    que las aves se multipliquen en la tierra.
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
    Y dijo Dios: produzca la tierra vivientes
    según sus especies:
    animales domésticos,
    reptiles y fieras según sus especies.
    Y así fue.
    E hizo Dios las fieras según sus especies,
    los animales domésticos según sus especies
    y los reptiles según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: hagamos al hombre
    a nuestra imagen y semejanza;
    que domine los peces del mar,
    las aves del cielo,
    los animales domésticos,
    los reptiles de la tierra.
    Y creó Dios al hombre a su imagen;
    a imagen de Dios lo creó;
    hombre y mujer los creó.
    Y los bendijo Dios y les dijo:
    Creced, multiplicaos,
    llenad la tierra y sometedla;
    dominad los peces del mar,
    las aves del cielo,
    los vivientes que se mueven sobre la tierra.
    Y dijo Dios: mirad, os entrego todas las hierbas
    que engendran semilla sobre la faz de la tierra;
    y todos los árboles frutales que engendran semilla
    os servirán de alimento;
    y a todas las fieras de la tierra,
    a todas las aves del cielo,
    a todos los reptiles de la tierra
    -a todo ser que respira-
    la hierba verde les servirá de alimento.
    Y así fue.
    Y vio Dios todo lo que había hecho:
    y era muy bueno.
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
    Y quedaron concluidos
    el cielo, la tierra y sus ejércitos.
    Y concluyó Dios para el día séptimo
    todo el trabajo que había hecho;
    y descansó el día séptimo
    de todo el trabajo que había hecho.
    Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró,
    porque en él descansó
    de todo el trabajo
    que Dios había hecho cuando creó.
    Ésta es la historia de la creación
    del cielo y de la tierra.

  • Salmo Responsorial: 8
    "Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!"

    Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
    la luna y las estrellas que has creado,
    ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
    el ser humano, para darle poder?

    Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
    lo coronaste de gloria y dignidad;
    le diste el mando sobre las obras de tus manos,
    todo lo sometiste bajo sus pies.

    Rebaños de ovejas y toros,
    y hasta las bestias del campo,
    las aves del cielo, los peces del mar,
    que trazan sendas por el mar.

  • Evangelio: Marcos 7,1-13
    "Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres"

    En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos.
    (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
    Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
    - ¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?
    Él les contestó:
    - Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
    «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
    Y añadió:
    - Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre» y «el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte»; en cambio, vosotros decís: si uno le dice a su padre o a su madre: «Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo», ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.

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