V semana del tiempo ordinario
5 de Febrero de 2007
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Santoral


Lecturas de la liturgia
  • Primera Lectura: Génesis 1,1-19
    "Dijo Dios, y así fue"

    Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
    La tierra era un caos informe;
    sobre la faz del Abismo, la tiniebla.
    Y el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
    Y dijo Dios: que exista la luz.
    Y la luz existió.
    Y vio Dios que la luz era buena.
    Y separó Dios la luz de la tiniebla:
    llamó Dios a la luz «Día»;
    a la tiniebla, «Noche».
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
    Y dijo Dios: que exista una bóveda entre las aguas,
    que separe aguas de aguas.
    E hizo Dios una bóveda
    y separó las aguas de debajo de la bóveda
    de las aguas de encima de la bóveda.
    Y así fue.
    Y llamó Dios a la bóveda «Cielo».
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
    Y dijo Dios: que se junten las aguas de debajo
    del cielo en un solo sitio,
    y que aparezcan los continentes.
    Y así fue.
    Y llamó Dios a los continentes «Tierra»
    y a la masa de las aguas la llamó «Mar».
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: verdee la tierra hierba verde,
    que engendre semilla
    y árboles frutales
    que den fruto según su especie,
    y que lleven semilla sobre la tierra.
    Y así fue.
    La tierra brotó hierba verde
    que engendraba semilla según su especie,
    y árboles que daban fruto
    y llevaban semilla según su especie.
    Y vio Dios que era bueno.
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
    Y dijo Dios: que existan lumbreras en la bóveda del cielo,
    para separar el día de la noche,
    para señalar las fiestas, los días y los años;
    y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo,
    para dar luz sobre la tierra.
    Y así fue.
    E hizo Dios dos lumbreras grandes:
    la lumbrera mayor para regir el día,
    la lumbrera menor para regir la noche;
    y las estrellas.
    Y las puso Dios en la bóveda del cielo,
    para dar luz sobre la tierra;
    para regir el día y la noche,
    para separar la luz de la tiniebla.
    Y vio Dios que era bueno.
    - Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

  • Salmo Responsorial: 103
    "Goce el Señor con sus obras."

    Bendice, alma mía, al Señor:
    ¡Dios mío, qué grande eres!
    Te vistes de belleza y majestad,
    la luz te envuelve como un manto.

    Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
    y no vacilará jamás;
    la cubriste con el manto del océano,
    y las aguas se posaron sobre las montañas.

    De los manantiales sacas los ríos,
    para que fluyan entre los montes;
    junto a ellos habitan las aves del cielo,
    y entre las frondas se oye su canto.

    Cuántas son tus obras, Señor,
    y todas las hiciste con sabiduría;
    la tierra está llena de tus criaturas.
    ¡Bendice, alma mía, al Señor!

  • Evangelio: Marcos 6,53-56
    "Los que lo tocaban se ponían sanos"

    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron.
    Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas.
    En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

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