Semana XXXI del Tiempo Ordinario
5 de Noviembre de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 3ra. Semana del Salterio
Color: Verde
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Romanos 14,7-12
"En la vida y en la muerte somos del Señor"
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para
sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para
el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y
resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. Tú, ¿por qué juzgas
a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Todos
compareceremos ante el tribunal de Dios, porque está escrito: "Por mi
vida, dice el Señor, ante mí se doblará toda rodilla, a mí me alabará
toda lengua." Por eso, cada uno dará cuenta a Dios de sí mismo.
- Salmo Responsorial: 26
"Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida."
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del
Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
- Evangelio: Lucas 15,1-10
"Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta"
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los
pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre
ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo
esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde
una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada
hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los
hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los
vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me
había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo
por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que
no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no
enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la
encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para
decirles "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había
perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios
por un solo pecador que se convierta."
PUBLICIDAD
ACI Prensa no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a aciprensa@aciprensa.com
|
|
|