Tiempo de Navidad
31 de Diciembre de 2006
Día anterior · Día siguienteSantoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: I Samuel 1, 20-22. 24-28
"El que teme al Señor, honra a sus padres"
En aquellos días, Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, pues dijo: «Al Señor se lo pedí». Cuando su marido Elcaná subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir sus promesas, Ana no quiso subir, sino que dijo a su marido: «Cuando el niño haya dejado de tomar la leche materna, yo lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre». Un tiempo después, Ana subió con el niño al santuario del Señor en Siló, llevando un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino. Cuando inmolaron el novillo y presentaron el niño a Elí, Ana le dijo: «Señor mío, te ruego que me escuches; yo soy la mujer que estuvo aquí, junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía, y el Señor me ha concedido lo que le pedí. Ahora yo lo devuelvo al Señor; por todos los días de su vida quedará al servicio del Señor». Y se postraron allí ante el Señor.
- Salmo Responsorial: 83
"Dichosos los que viven en tu casa, Señor."
Me consumo anhelando los atrios del Señor, todo mi ser se estremece de alegría ansiando al Dios vivo. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
Dichosos los que viven en tu casa y te alaban siempre; dichoso el que encuentra en ti su fuerza y peregrina hacia ti con sinceridad de corazón. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
Señor, Dios todopoderoso, escucha mi súplica, atiéndeme, Dios de Jacob. Oh Dios, escudo nuestro, mira: fíjate en el rostro de tu ungido. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
- Segunda Lectura: Colosenses 3, 12-21
"La vida en familia, de acuerdo con el Señor"
Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afable y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra, otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión. Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándoles gracias a Dios Padre, por medio de Cristo. Mujeres respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.
- Evangelio: Lucas 2, 41-52
"Los padres de Jesús lo encontraron en medio de los doctores"
Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén, a la fiesta de pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Estos creían que iba en la caravana, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, no sólo escuchándolos, sino también haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron asombrados, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados». El les contestó: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que les decía. Regresó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres.
PUBLICIDAD
ACI Prensa no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a aciprensa@aciprensa.com
|
|
|