Viernes 7ª semana de Pascua
29 de Mayo de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 3ra. Semana del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 25,13-21
"Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo"
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para
cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo
expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: "Tengo aquí un preso, que
ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los
ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena.
Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las
buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para
que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin
dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé
traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no
adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de
ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado
Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante
discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí.
Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para
que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que
pueda remitirlo al César."
- Salmo Responsorial: 102
"El Señor puso en el cielo su trono."
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su
bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja
de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el
universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de
sus órdenes. R.
- Evangelio: Juan 21,15-19
"Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas"
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con
ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que
éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le
dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón,
hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te
quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le
pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de
que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor,
tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis
ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas
adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te
ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte
con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme."
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