Viernes 2ª semana de Pascua
24 de Abril de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 2da. Semana del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 5,34-42
"Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús"
En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley,
respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que
sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo: "Israelitas, pensad
bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió un tal
Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos
cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces,
y todo acabó en nada. Más tarde, cuando el censo, salió Judas el
Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y
dispersaron a todos sus secuaces. En el caso presente, mi consejo es
éste: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su
actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de
Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra
Dios."
Le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron,
les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles
salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el
nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las
casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.
- Salmo Responsorial: 26
"Una cosa pido al Señor: habitar en su casa."
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del
Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
- Evangelio: Juan 6,1-15
"Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron"
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea
(o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los
signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y
se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de
los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha
gente, dice a Felipe: "¿Con qué compraremos panes para que coman
éstos?" Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que a
cada uno le toque un pedazo."
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le
dice: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de
peces; pero, ¿qué es eso para tantos?" Jesús dijo: "Decid a la gente
que se siente en el suelo." Había mucha hierba en aquel sitio. Se
sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes,
dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y
lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recoged los pedazos
que han sobrado; que nada se desperdicie." Los recogieron y llenaron
doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que
sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo
que había hecho, decía: "Este sí que es el Profeta que tenía que venir
al mundo." Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey,
se retiró otra vez a la montaña él solo.
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