Miércoles 2ª semana de Pascua
22 de Abril de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 2da. Semana del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 5,17-26
"Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo"
En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido -la secta de
los saduceos-, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y
meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les
abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: "Id al
templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida."
Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron
a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido,
convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y
mandaron por los presos a la cárcel. Fueron los guardias, pero no los
encontraron en la celda, y volvieron a informar: "Hemos encontrado la
cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando
las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro." El
comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse
qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando: "Los
hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen
enseñando al pueblo." El comisario salió con los guardias y se los
trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.
- Salmo Responsorial: 33
"Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha."
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi
boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y
se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su
nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis
ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se
avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo
salva de sus angustias. R.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los
protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se
acoge a él. R.
- Evangelio: Juan 3,16-21
"Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él"
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no
perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para
que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está
juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El
juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres
prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues
todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz,
para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la
verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas
según Dios.
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