2º Domingo de Pascua
19 de Abril de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: Propio del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 4,32-35
"Todos pensaban y sentían lo mismo"
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo
poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con
mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba
necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el
dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía
según lo que necesitaba cada uno.
- Salmo Responsorial: 117
"Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia."
Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa
de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es
excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra
angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro
gozo. R.
- Segunda Lectura: I Juan 5,1-6
"Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo"
Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de
Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha
nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si
amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el
amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no
son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo
que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es
el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con
agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad.
- Evangelio: Juan 20,19-31
"Porque me has visto, Tomás, has creído, -dice el Señor-. Dichosos los que crean sin haber visto."
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los
discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los
judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a
vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz
a vosotros. Como el Padre me ha enviado así también os envió yo." Y,
dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el
Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos
cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al
Señor." Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los
clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la
mano en su costado, no lo creo."
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás
con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio
y dijo: "Paz a vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí
tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!"
Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean
sin haber visto."
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo
Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que
creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo,
tengáis vida en su nombre.
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