Miércoles 5ª semana de Pascua
13 de Mayo de 2009
Día anterior · Día siguienteLiturgia de las Horas: 1ra. Semana del Salterio
Color: Blanco
Santoral
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hechos 15,1-6
"Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia"
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a
los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de
Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta
discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y
algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y
presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el
viaje; atravesaron Fenicia y Samaría, contando a los hermanos cómo se
convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar
a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron
muy bien; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado
la fe, intervinieron, diciendo: "Hay que circuncidarlos y exigirles que
guarden la ley de Moisés." Los apóstoles y los presbíteros se reunieron
a examinar el asunto.
- Salmo Responsorial: 121
"Vamos alegres a la casa del Señor."
¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"! Ya están pisando nuestro pies tus umbrales, Jerusalén. R.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la
costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están
los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.
- Evangelio: Juan 15,1-8
"El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante"
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid,
y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo
arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado;
permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar
fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no
permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que
permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no
podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el
sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo
que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que
deis fruto abundante; así seréis discípulos míos."
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