No se puede ver caso de Gosnell y no tomar posición sobre el aborto

Camilla en centro abortivo de Gosnell / Foto: Oficina del Fiscal de Distrito de Filadelfia

Y probablemente por eso es que el lobby abortista y los medios de prensa afines (¡tantos!) en Estados Unidos han intentado callar el caso de Kermit Gosnell, el médico abortista acusado de la muerte de una de sus “pacientes” y de 7 bebés nacidos vivos y asesinados.

OJO: Esta es la denuncia “formal”. Las muertes de niños nacidos vivos sumarían, según el informe del Gran Jurado, al menos 100, que fueron -léalo bien y con el estómago en la boca- decapitados.

¿Cómo no tomar una posición sobre este caso? Bien, Barack Obama, presidente de Estados Unidos, “no toma posición” sobe el juicio a Gosnell.

El informe del Gran Jurado preparado para el juicio está lleno de detalles escabrosos. Gosnell, dice el reporte, “regularmente e ilegalmente asistió al parto de bebés vivos y viables en el tercer trimestre de embarazo – y luego asesinó a estos recién nacidos cortando sus médulas espinales con tijeras”.

Todo esto, en un país en que el aborto es “legal y seguro”, como exigen las ONGs feministas en aquellas naciones donde esta práctica está, comprensiblemente, prohibida.

En el documento judicial figura el testimonio de la ex trabajadora Marcella Stanley Choung, cuyo “entrenamiento” de la aplicación de anestesia en la clínica de Gosnell consistió en una descripción de 15 minutos y la lectura de un encarte. Una noche, con quince pacientes esperando, Marcella se negó a obedecer las órdenes de su jefe de medicarlas, tomó su auto y se fue para nunca más volver.

La mujer denunció el caso al Departamento de Estado, pero no hubo ninguna reacción contra el médico abortista. Sí, “legal y seguro”.

Un medio secular estadounidense, The Atlantic, se preguntaba hace pocos días, en una crítica velada a sus colegas que ignoraban completamente el caso, “¿Por qué el juicio del Dr. Kermit Gosnell debería ser una historia de portada?”.

“Los bebés muertos. Las mujeres abusadas. El racismo. Las numerosas fallas del gobierno. Es completamente de interés periodístico”, subtitulaba The Atlantic.

Pero el silencio continúa primando, lo que hace obvio el miedo de los abortistas: Quien conozca el caso de Kermit Gosnell, sepa sobre los crímenes realizados en esa clínica, avalada por el gobierno desde 1978, comenzará a pensar en el horrible crimen del aborto.

Porque quien se de cuenta del crimen que es cortarle el cuello a un bebé nacido, o sepa de los recipientes llenos de cuerpos de bebés cercenados, podrá entender que matar dentro del vientre de una mujer no es menos horrible, menos asesinato, que fuera de él.