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Evangelio del día: Mateo 9, 32-38
Semana XIV del Tiempo Ordinario
CURACION DE UN MUDO
32. Cuando ellos hubieron salido, le presentaron un mudo endemoniado.
33. Y echado el demonio, habló el mudo, y las multitudes, llenas de admiración, se pusieron a decir: "Jamás se ha visto cosa parecida en Israel".
34. Pero los fariseos decían: "Por obra del príncipe de los demonios lanza a los demonios".
35. Y Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sus sinagogas y proclamando la Buena Nueva del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
36. Y viendo a las muchedumbres, tuvo compasión de ellas, porque estaban como ovejas que no tienen pastor, esquilmadas y abatidas.
37. Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es grande, mas los obreros son pocos.
38. Rogad pues al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies".
Comentario
36. Cf. S. 13, 4 y nota.
37. La parábola de la mies y de los obreros tiene para nosotros el sentido de que faltan obreros en la Viña de Dios: sacerdotes y laicos celosos, llenos de espíritu de apostolado. Jesús enseña que estos obreros se han de pedir al Padre, porque sólo Él es quien hace el llamado. Véase 15, 13; Juan 6, 37 y 44; I Tim. 5, 22. Rogad: quizá quiere Jesús que se unan a su oración por los doce que va a llamar en seguida (10, 1 s.).
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