Ante todo recordemos los iconos del rostro de Jesús.
Entre ellos los más clásicos, como el que
representa el Mandylon o rostro impreso en el lienzo del
criado del Rey Abgar de Siria y otras imágenes a-cherópitas,
no hechas por manos de hombres, con importantes semejanzas
con la Sábana
Santa de Turín.
Son muy comunes los iconos de Cristo, el Enmanuel, en un
círculo de gloria rodeado de Ángeles, bendiciendo
con su mano derecha y con el rollo de las Escrituras en
la mano izquierda, con un rostro adulto que quiere indicar
que es la Sabiduría eterna del Padre.
Hay cantidad de variantes en los iconos del Cristo Todopoderoso,
el que todo lo conserva y sostiene con su poder. Es una
imagen majestuosa que preside el ábside o está
en la cúpula de las iglesias, como signo de su presencia
en medio de los fieles y de su parusía. Es el Señor
lleno de majestad que con una mano bendice y con la otra
tiene un libro o el rollo de la Escritura. en el libro abierto
se pueden ver diversas frases evangélicas.Variantes
de esta imagen pueden ser la de Cristo Juez en un trono
de gloria, o Cristo en la Deesis o solemne intercesión
de los santos.
Estas imágenes siempre se suele poner el nombre de
Cristo en su iniciales griegas JC (Jesous) XC (Xristós).
La aureola de Cristo tiene a veces la silueta de la cruz,
y en la parte superior y a los lados las letras griegas
O W N (O, OMEGA, N) que significan Yo soy el que soy y que
traduce la fórmula de revelación divina del
libro del Éxodo (3, 14) y del Evangelio de San Juan:
Yo soy...
Entre los iconos de los ministerios de la vida de Cristo
cabe destacar entre los principales:
El icono de la Navidad, con una serie de detalles en los
que con frecuencia se pinta la adoración de pastores
y también de los magos.
El icono de la Presentación del Señor en el
templo o Hypapante, encuentro de Cristo con su pueblo.
Son también comunes los iconos del Bautismo, de la
Transfiguración, y de la resurrección de Lázaro.
Entre los episodios de la Semana Santa se representan en
varias formas iconográficas: la entrada de Jesús
en Jerusalén, la Cena, la Crucifixión, la
Deposición en el sepulcro y la Sepultura.
Del ciclo de la resurrección tenemos ordinariamente
la Resurrección, el Descenso o bajada a los infiernos,
y el icono de las Mujeres ante el sepulcro. Tambien Cristo
resucitado en el cenáculo en medio de sus discípulos
o icono de la incredulidad de Tomás.
Finalmente tenemos el icono de la Ascensión del Señor
a los cielos y el icono del misterio de pentecostés.
Iconos
de la Virgen Maria La prohibición
del Antiguo Testamento es levantada por el Cristo, a través
de sí mismo, su cuerpo y los miembros de su cuerpo:
su madre y sus santos amigos. Glorificando los iconos
de "los amigos de Dios" San
Juan Damasceno subraya la deificación integral
de la naturaleza humana.
En la persona de San Lucas el icono encuentra su origen
apostólico: al icono aquiropoeta se añaden
los primeros iconos de la Virgen pintados por San Lucas.
Nada nos ha quedado de sus obras pero los iconos
llamados de San Lucas serían imágenes
de sus antiguos prototipos desaparecidos. Diversos textos
litúrgicos evocan el recuerdo de estos iconos.
Cuando la Virgen aún vivía, San Lucas se
habría consagrado un icono que recibió gracia
y bendición de su modelo:
"Cuando por primera vez tu icono fue pintado por
el anunciador de los misterios evangélicos y fue
traído a tu presencia para que tú lo reconocieras
y lo confieras.
El poder de salvar a cuantos te veneran, tú te
alegraste: tú que eres misericordiosa y has procurado
nuestra salvación, tú fuiste como la boca
y la voz del icono... Tú dices con autoridad: "Mi
gracia y mi fuerza están con esta imagen".
Y nosotros creemos verdaderamente que tú has dichos
esto, reina nuestra, y que tú estás con
nosotros por medio de esta imagen ..."
El icono titulado San Lucas pintando el icono de la Virgen
con el Niño nos relata este episodio de la vida
del evangelista. El modelo clásico muestra al iconógrafo,
pincel en mano, sentado ante el caballete sobre el que
está colocado el icono de la Virgen con el Niño.
Una concepción iconográfica más narrativa
añade otros personajes a esta escenografía:
la Virgen de pie lleva al hijo divino y posa para el pintor.
Frente al caballete, Lucas recibe la inspiración
de un angél que le cubre con sus alas.
Modelo del contemplativo, María es la expresión
de la santidad, "límite de lo creado y lo
increado" (san Gregorio Palámas). La individualidad
más concreta encarna la deificación de la
naturaleza humana. "Tu luz resplandece en el rostro
de los santos" canta la Iglesia de Oriente. De un
icono a otro, los rostros son "transformados a su
misma imagen de gloria en gloria como movidos por el Espíritu
del señor". Para la Iglesia de Oriente las
imágenes de los santos hacen visible el camino
ofrecido al hombre para consentir y participar el la acción
divina: más que una pía representación,
el icono es el "canal de gracia" que ilumina
y santifica a cuantos lo contemplan.
Las imágenes
de la Virgen Madre de Dios son innumerables. Todas son representaciones
de la Virgen, en sus episodios evangélicos o en sus
títulos teológicos. Pero hay innumerables
iconos que tienen su origen en una aparición, en
un milagro, en la veneración que se tributa en un
santuario.
La representación más común es la de
la imagen de la Theotókos o Madre de Dios con el Niño Jesús en su brazos
o en su seno. tiene esta imagen diversos nombres teológicos,
por la expresión de su rostro, por la relación
de la Madre con el Niño que lleva en sus brazos.
La Virgen
Odighitria, la que indica el camino, nos presenta a Jesús
señalando que es El el camino.
la virgen Galattotrefoussa, la que alimenta con la leche
de su pecho al Niño.
La Virgen
Kyriotissa, o Señora, porque tiene el Niño
entre sus rodillas cono sentado en un trono.
La Virgen
Panaghia, o Toda Santa, porque, recubierta con un manto
rojo que indica la santidad del Espíritu Santo, expresa
la plenitud de la santidad externa e interna.
La Platytera,
que contiene el Incontenible, o Inmensa que contiene el
inmenso.
La Virgen
Orante, con las manos en oración y el Niño
Jesús en un círculo de gloria.
La Virgen
Psychosostria, que salva nuestras almas.
La Virgen
de la pasión, conocida en Occidente como la Virgen
del Perpetuo Socorro, con los ángeles que llevan
los instrumentos de la pasión y el Niño que
mira asustado hacia el futuro que le espera.
En ti se alegra..., es un icono que recuerda una antífona
que se reza en Oriente después de la consagración
eucarística.
La Virgen
Consuela mi pena representa a la Madre de Dios que consuela
las penas de los fieles.
La Virgen de la Deesis, o Intercesión, con una humilde
actitud de oración y de firme intercesión
ante su Hijo por la Salvación de todos.
Entre las imágenes
de la Virgen en sus misterios recordamos: La Concepción
de Joaquín y Ana que representa a los esposos delante
de la puerta del templo de Jerusalén, la Natividad
de la Virgen, la Presentación de la Virgen en el
templo, la Anunciación de la Madre de Dios y la Visitación
de la Virgen a su prima Isabel.
Los ángeles se pintan siempre con gran belleza, dignidad
y majestad, solos o en los iconos de los misterios del Señor
y de la Virgen Maria.
Los santos se pintan cada uno con sus características
iconográficas, como son la barba, algún rollo
en sus manos, los mártires con los trofeos o instrumentos
de su martirio.
Sobre todo existen muchos iconos de los santos tradicionales
de Oriente (Jorge, Nicolás, Parasceva, Elena)
El icono
en la tradición familiar
Los iconos están también en la casa de los
fieles, como signo de continuidad entre la liturgia y la
vida, entre la asamblea litúrgica y la iglesia doméstica.
Se conservan en un pequeño ángulo, que los
rusos llaman ángulo de la belleza o Krasnoj ugol,
y es un pequeño santuario doméstico en la
habitación de cada familia, lugar donde se juntan
para la oración. las luces hacen que se sienta cono
ángulo lleno de una inefable presencia.
Cuando uno se bautiza se le regala el icono del Santo patrón;
a los que se casan se les da su icono para que presida la
nueva familia. En las manos del difunto se le pone también
el icono de su devoción. Hay pequeños iconos
portátiles que son una compañía misteriosa
en la peregrinación o en el camino, especialmente
de esos que se llaman Strannik, peregrino.