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Viernes III
Laudes Oración de la mañana SALUDO INICIAL V. Señor abre mis labios.
Ant. 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 Misericordia, Dios mío, por tu bondad; Mira, que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: Ant. 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí. Ant. 2. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti. Cántico
Jr. 14,17-21 Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: Salgo al campo: muertos a espada; Señor, reconocemos nuestra impiedad, Ant. 2. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad, hemos pecado contra ti. Ant. 3. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño Salmo 99
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, Ant. 3. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño LECTURA BREVE
(II° Cor. 12, 9b -10) Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. RESPONSORIO BREVE V. En la mañana hazme escuchar tu gracia. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo. PRECES Invoquemos a Cristo, que nació murió y resucitó por su pueblo, diciendo: Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu gracia. - Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz: mira con bondad a tu familia santa, redimida con tu sangre. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común diciendo: Padre nuestro. ORACION Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Vísperas Oración de la tarde SALUDO INICIAL V. Dios mío, ven en mi auxilio.
Ant. 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Salmo 134 (I) Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor, Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde los hombres hasta los animales. Ant. 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses. Ant. 2. Casa de Israel, bendice al Señor, tañed para su nombre, que es amable. (II)
Señor, tu nombre es eterno; Señor, tu recuerdo de edad en edad. Sean lo mismo los que los hacen, cuantos confían en ellos. Ant. 2. Casa de Israel, bendice al Señor, tañed para su nombre, que es amable. Ant. 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en su acatamiento, Señor. Cántico
Ap. 15, 3-4 Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, Ant. 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en su acatamiento, Señor. LECTURA BREVE
(St. 1, 2 - 4) Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Pero hace que la constancia dé un resultado perfecto, para que seáis perfectos e íntegros, sin defectos en nada. RESPONSORIO BREVE V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia. PRECES Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el Padree entregó por nuestras faltas y lo resucitó para nuestra justificación, diciendo: Señor, ten piedad. - Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen culpables, y en tu bondad otórganos el perdón y la paz. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón , ábrelas también para nuestros hermanos difuntos, reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro... ORACION Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. PUBLICIDAD |
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