|
| |||
|
Cansado, decidió
construir una pequeña choza donde pudiese protegerse de las inclemencias
del clima y poner en un solo lugar sus pocas pertenencias. Pero un día,
mientras escarbaba en el duro suelo en busca de alimentos se dio con
la sorpresa de que su pequeña y pobre choza era consumida por
el fuego de las llamas. Lo peor había pasado, pues todo se había
perdido. El hombre estaba devastado y entró en una profunda depresión.
- "¡Dios mío
como pudiste hacerme esto!", lloró amargamente. Al día siguiente,
muy temprano por la mañana, el hombre despertó por el
sonido de un barco que se aproximaba a la isla. Venían a rescatarlo.
- "¿Cómo
supieron que estaba aquí?", preguntó a los hombres
que lo rescataron - "Vimos tus señales
de humo", contestaron ellos. Es muy fácil perder
la esperanza y desalentarnos cuando las cosas no salen bien. Sin embargo,
jamás debemos perder la fe en Dios porque Él está
siempre pendiente de todo lo que nos sucede, aún cuando nuestras
dificultades nos sumerjan en un profundo dolor y sufrimiento, Él
estará ahí para confortarnos con su gracia y amor. Recordemos la próxima
vez que cuando nuestro corazón esté ardiendo en llamas,
puede ser una señal de humo para que Dios con su infinito amor
y gracia venga a nuestro auxilio. Y, para todas aquellas cosas negativas que solemos decirnos a nosotros mismos, Dios siempre tuvo y tiene palabras reconfortantes y muy esperanzadoras. Nosotros decimos: "Es
imposible" Nosotros decimos: "Estoy
muy cansado" Nosotros decimos: "Nadie
realmente me ama" Nosotros decimos: "No
puedo seguir" Nosotros decimos: No puedo
hacerlo Nosotros decimos: "No
estoy disponible" Nosotros decimos: "No
me puedo perdonar" Nosotros decimos: "Tengo
miedo" Nosotros decimos: "No
soy lo suficientemente inteligente" Nosotros decimos: "Me
siento solo" |
|||
| | |||