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Un hombre susurró: Dios, habla conmigo.
¡Entonces el hombre repitió:
Dios, habla conmigo El hombre miró a su alrededor y
dijo: Dios, déjame verte. El hombre comenzó a gritar: Dios,
muéstrame un milagro Entonces el hombre comenzó a llorar
y a desesperarse: Dios, tócame y déjame saber que estás
aquí conmigo... Y una mariposa se posó suavemente en su
hombro. El hombre espanto la mariposa con la mano
y desilusionado continuó su camino, triste, solo y con miedo. ¿Hasta cuando tenemos que sufrir
para comprender que Dios está siempre donde está la vida?¿hasta
cuando mantendremos nuestros ojos y nuestros corazones cerrados |
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