|
| |||
|
Cuando yo era pequeño, mi mamá
solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba
que estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando. Ella me sonría, miraba hacia abajo
y gentilmente me decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato y
cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te
dejaré verlo desde mi posición". Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía
y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado.
No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso. Muchas veces a lo largo de los años he mirado al cielo y he dicho: "Padre, ¿qué estas haciendo? Él responde: "Estoy bordando tu vida". Entonces yo le replico: "Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros, ¿porqué no son más brillantes?". Y Dios parece decirme: "Mi niño, ocúpate de tu trabajo... que yo estoy haciendo el mío. Un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás..." |
|||
| | |||