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en Medellín, el Cardenal desempeñó
un papel muy importante siendo uno de los tres Co-presidentes.
En 1957 fundó
la Misión de Lima, organización responsable
de brindar ayuda a las familias pobres. Además,
bajo su cargo, se terminó la construcción
del Seminario de Santo Toribio, se erigieron más
de 40 parroquias y se establecieron las Vicarías
Pastorales dando impulso a la Misión Conciliar
de Lima.
Para ayudar
a los fieles más necesitados, se creó Cáritas
de Lima, encargada de brindar ayuda a favor de la población
más pobre, y poco tiempo después se convirtió
en Cáritas del Perú. Asimismo, se creó
la Oficina de Educación Católica, encargada
de velar por la formación de los niños y
jóvenes en la fe católica.
El 24 de
diciembre de 1996, el Cardenal Landázuri fue internado
en la Clínica Stella Maris donde los médicos
le diagnosticaron un proceso canceroso avanzado. A los
83 años de edad, luego de una larga vida de entrega
y amor a Dios y a los hermanos, el Cardenal Juan Landázuri
Ricketts, Arzobispo Emérito de Lima y Presidente
Honorario Vitalicio de la Conferencia Episcopal Peruana,
fue llamado a la presencia del Padre el jueves 16 de enero
de 1997. Sus restos descansan, tal como fue su deseo,
en la Catedral de Lima.
Inmediatamente
después de su fallecimiento, los restos mortales
del Cardenal fueron trasladados al Convento de los Franciscanos
Descalzos -Orden a la que perteneció- para ser
velado durante la primera noche. En la mañana del
día siguiente, fue conducido en cortejo fúnebre
al Arzobispado de Lima, donde el Cardenal Augusto Vargas
Alzamora, Arzobispo de Lima y Primado del Perú
en ese momento, presidió la Eucaristía.
Horas más tarde, el cuerpo del Cardenal Landázuri
fue llevado a la Catedral de Lima, donde se realizó
la primera Misa de sufragio abierta a todos los feligreses
y que fue presidida por el entonces Obispo Auxiliar de
Lima, Monseñor Alberto Brazzini Díaz-Ufano.
Las celebraciones
por el aniversario de la fundación de la ciudad
de Lima, que iban a tener lugar el sábado 18, e
incluso antes, desde la víspera, fueron suspendidas,
así como otras muchas actividades. Durante los
días de exequias se realizaron misas de sufragio
y la celebración de las horas litúrgicas
en la Catedral de Lima. Unas estuvieron a cargo de la
Conferencia Episcopal Peruana, otras a cargo del Cabildo,
y otras a cargo del Sodalicio de Vida Cristiana.
La Misa solemne
se realizó al tercer día de su muerte, congregando
alrededor de 50 Obispos, incluyendo al entonces Nuncio
Apostólico en el Perú, Mons. Fortunato Baldelli.
Asimismo, más de 150 sacerdotes concelebraron dicha
Eucaristía, que reunió a religiosas y religiosos,
sociedades de vida apostólica, movimientos eclesiales,
hermandades y otros fieles que se reunieron en torno al
altar de la Catedral de Lima para rezar por el difunto
Cardenal. En la Santa Misa, presidida por el Cardenal
Vargas Alzamora, estuvieron presentes el Presidente de
la República con todo su Gabinete Ministerial,
los presidentes del Poder Legislativo y Judicial, así
como numerosos parlamentarios, y autoridades civiles y
religiosas. Ese día fue proclamado duelo nacional
por el presidente.
Saludo
del Santo Padre
A la muerte
del Cardenal Landázuri, el Papa Juan Pablo II hizo
llegar un sentido mensaje de condolencias. Durante la
intensa manifestación de fe cristiana que se vivió
en la Catedral limeña tras la muerte del Purpurado,
Mons. Alberto Brazzini dio lectura al texto enviado por
el Papa al Cardenal Vargas Alzamora.
"Me
uno a todos los obispos y fieles del Perú para
encomendar a la misericordia del Padre celestial a este
Pastor insigne que con celo y prudencia entregó
su vida a la Iglesia. Al recordar sus servicios durante
tantos años como Presidente de la Conferencia Episcopal
Peruana, así como de la II Conferencia del Episcopado
Latinoamericano en Medellín, y su solicitud por
toda la Iglesia, elevo mis oraciones al Buen Pastor para
que le conceda el eterno descanso mientras que como prenda
de gracia y paz en Cristo nuestro Salvador, imparto a
todos la confortadora bendición apostólica". |